¿Qué es la horquilla de la comodidad y cómo puedes jugar con ella en Navidades?



Digamos que en tu escala--totalmente personal y subjetiva--un cuerpo "de 10", el cuerpo que te gustaría tener si pudieses conseguirlo con sólo chasqeuar los dedos es el de _____ (tal vez sea el de Chris Hemsworth, o el de Alex González, o tal vez sea el de Elsa Pataky o el de Adriana Lima). Sea el que sea, en tu escala personal tienes una idea de lo que es para ti un "cuerpo de 10".
Pero además de eso tienes una idea de lo que para ti es tu "mínimo aceptable", es decir, tu "5", ¿no? Ese punto en el que aún estás cómodo/a pero en el que no quieres "bajar" de ahí.
Pues bien, tu horquilla de la comodidad es cualquier punto entre ese "mínimo aceptable" y ese "cuerpo ideal". Y la clave para mantenerte en forma a largo plazo sin volverte loco en el proceso, sin dejar de lado tu vida social, y sin dejar de disfrutar de los placeres de la vida con los tuyos está en saber moverte dentro de tu horquilla de la comodidad.
En saber cuando "apretar" y cuando "aflojar" y tomar esa decisión de forma consciente y sin remordimientos de ningún tipo.
Con esto en mente, vamos a hablar de una estrategia que te puede ser útil ahora que se acerca la Navidad (lo mismo valdría para otras fiestas, vacaciones, viajes, etc):
Si sabes que se acercan fechas en las cuales vas a "aflojar" el ritmo en lo que a tus "metas fitness" se refiere.. ¿por qué no apretar antes?
Si aprietas ahora un poco y ganas "margen de juego", luego te costará mucho menos volver a la parte alta de tu horquilla de la comodidad cuando pasen las Navidades.
Si hoy te encuentras en un 6/10 o 7/10 en tu escala personal, y en las siguientes dos semanas aprietas lo suficiente como para subir uno o dos puntos, aunque luego aflojes... habrás ganado uno o dos puntos de margen de juego dentro de tu horquilla, te mantendrás en ella, y a la vuelta subirás a la parte alta sin mucho problema.
Está bien aflojar y disfrutar de las fiestas, ¡y debes hacerlo! No seas el pesado del arroz y pollo en Navidad..
Pero lo cortés no quita lo valiente, y si sabes que vas a aflojar, puedes apretar un poco antes.

Eduardo Barrecheguren - CEO de Programa DOCE












